Escoles bressol, centres de suport familiar, escoletes, madres de día…

En el pasado, las únicas opciones de que disponían las familias para confiar a sus hijos cuando tenían que ir a trabajar eran las escoles bressol. En cambio, en la actualidad, las familias de Catalunya disponen de muchísimas opciones.

Por un lado, están las escoles bressol; por otro, los centres de suport familiar, escoletes o espacios de crianza; y por último, las madres (o padres) de día. Aunque sean muchos menos, no nos hemos de olvidar de que también hay padres de día.

Para explicar un poco más, decir que las escoles bressol tienen autorización de la Generalitat de Catalunya, mientras que centros de suport familiar, escoletes y madres de día, la tienen de los ayuntamientos.

Desgraciadamente, hay muchas escoles bressol que se han visto amenazadas por el simple hecho de que se hayan creado otros tipos de centro, llegando éstas a realizar fervientes críticas, tanto de centres de suport familiar como de madres de día. Estas críticas se pueden ver en foros, redes sociales y en sus propias páginas web, en las que dedican un espacio específico para, no ensalzar su forma de trabajar, sino para atacar la de los demás.

Hemos visto o leído muchas veces que los centros de suport familiar son «antros», o son centros donde no hay personal formado, o hacen cosas ilegales, pero eso no es cierto (o sí). De hecho, habrá de todo, como también sucederá en escoles bressol. Al final, no depende del nombre que tengas o de un número de autorización. Yo misma he visto y me han contado compañeras, como escoles bressol incumplían las ratios de niños, sacándolos por la ventana cuando había una inspección, como se mentía a los padres diciendo que habían estado muy tranquilos cuando era cierto del todo, sobretodo en los inicios de curso, cómo se decía que se lo habían comido todo y, en realidad, no habían probado bocado, cómo utilizaban logotipos de determinadas asociaciones de forma ilegal para hacerse publicidad. Esos centros, que por suerte serán una minoría, sólo buscan la competitividad, la popularidad y el dinero, cuando realmente habría que preocuparse de qué se hace, cómo se atiende y valora individualmente a los niños, que flexibilidad ofrecen, etc…

¿Y eso pasa en las escoles bressol? Pues sí y no. En algunas sí y en la mayoría estoy convencida que no. Del mismo modo que puede suceder en algunos centres de suport familiar o escoletes. Y en la mayoría no. ¿Y sabéis por qué? Porque no depende del cartel que haya colgado en la puerta de entrada, ni del número de autorización de la Generalitat de Catalunya, ni de la licencia del ayuntamiento. En primer lugar, depende de las personas que dirigen el centro, independientemente de cuál sea el tipo de centro.  Y en segundo lugar, de las personas que hay atendiendo a esos niños y niñas. Porque la magia está en las personas.

Se puede entender que, a algunas escoles bressol, no les guste que se creen estos centros alternativos porque significa que las probabilidades de que vayan a sus centros disminuyen, por el simple hecho de que hay más opciones. Pero, ¿no creen que es mejor que las familias lleven a sus hijos e hijas dónde quieran y no dónde estén obligados por falta de opciones?

Desde nuestro punto de vista, cuantas más opciones tengan las familias para escoger el tipo de educación que se amolda más a su forma de pensar, mejor para la familia y para la sociedad en general.

Y un motivo más que importante es que, cuanta más competencia exista, más lucharemos todos por conseguir niños. ¿Y eso cómo se consigue? Con mucho trabajo, con dedicación, con innovación. En definitiva, con pasión. Y eso es bueno para la educación infantil y para cualquier servicio que exista en la sociedad. Cualquier servicio en el que sólo haya una opción, tiende a estancarse y a no mejorar. Así que, cuantas más opciones haya, mejor. Y sólo hace falta pasarse por instagram para ver el gran número de centros alternativos que existen en el país y cómo la educación está cambiando.

Como ya hemos dicho, hay aproximadamente tres opciones diferenciadas, con unas características diferenciadas en cada uno:

– Escoles bressol: separación de niños por grupos de edad, en función del año de nacimiento, desde 8 bebés por educadora hasta 20 de P2 por educadora.

– Escoletes o centres de suport familiar: algunas realizan separación de los niños en función de la edad y otras no. Tienen una ratio variables de entre 7 a 12 niños por educadora.

– Madres o padres de día: ofrecen sus propias viviendas para acompañar a un número más reducido aún de  niños de hasta 3 años (o incluso 6 años, en algunos casos).  Tienen una ratio, aproximadamente, de 3 a 4 niños por persona.

Y nosotros somos una de esas opciones. Nosotros somos la escoleta Un món màgic de Cerdanyola. No nos consideramos ni guardería (porque es una palabra que parece que se guardan niños), ni somos una escola bressol. Somos una escoleta!

En todos estos años, he aprendido muchas cosas, pero sobretodo aprendí a que estas edades hay que vivirlas, disfrutarlas y acompañarlas.  Empecé en este mundo a ciegas, con una clase repleta de niños donde el reloj nos marcaba los tiempos independientemente de las necesidades de unos niños de tan solo 0-3 años.  Era un » hay que sacar la faena». Pero, ¿qué necesitaban ellos? Se hacían actividades en las que ellos no entendían por qué tenían que hacer eso, o simplemente no era de su interés o no les apetecía. Pero había unos objetivos, un proyecto y una evaluación; sí, una misma evaluación en la que has de reflejar qué ha aprendido ese niño; y lo considero algo muy triste, porque los niños tienen ritmos individuales, porque se agrupan por año y hay muchos meses de diferencia, porque cada uno tiene unas necesidades y es una valoración muy injusta, o cómo en algunos casos en los que la dirección te decía: pon que sí lo sabe, estos padres son un poco especiales. Era todo tan absurdo, tan ficticio que te replanteas muchas cosas.

Cuando surge la posibilidad de tener una educación alternativa aparecen muchas malas palabras: en qué se basa, cómo funciona, qué pretenden, qué formación tiene «esta gente», son centros tapadera, aparcan niños, no hacen nada, no tienen normas, nadie les controla. Volvemos a lo mismo, hay tantos centros como de personas, independientemente del tipo de centro: buenos, regulares y malos. Cada familia, cada niño, necesita una cosa, hay que tener opciones: está la familia que quiere que cada trimestre le den un cuaderno con lo que ha podido hacer su hijo de 1 año no sabemos si solo o con una gran ayuda para enganchar el gomet u otras familias que buscan que se respete a su hijo, que le marquen la diferencia, que atiendan la necesidad que le surja en ese momento y no si pegó el gomet o no lo pegó.

Y así funcionamos nosotros. Sí, somos un centro de soporte familiar (nos gusta más la palabra escoleta), no nos rige la Generalitat, pero somos personas con formación, maestras y educadoras, que tenemos una larga experiencia y sabemos cómo funciona este mundo. Tenemos muy claro hacia dónde queremos que vaya la educación infantil  y luchamos por ello.

En nuestro caso planteamos actividades en función de centros de interés para estas edades, actividades muy manipulativas, flexibles, individuales o grupales, sin tiempos marcados y muchas de ellas sin una pauta que les diga qué han de hacer, ellos mismos toman las decisiones. Actividades en las cuales, si alguno necesita dormir, no la hace y se le deja descansar ( no olvidemos  que son bebes de 0-3 años). Si no quiere tocar se le anima, se le acompaña y quizás no participa pero observa y la siguiente vez él solo la hará, no se le impone no se le obliga porque ningún objetivo nos marca que lo tiene que hacer sí o sí.

Y probablemente, lo más importante, es que para poder realizar todas estas actividades, son necesarios grupos pequeños o, al menos, eso pienso yo. Quiero disfrutar de los niños y de las familias. Quiero poder observarles tranquilamente para ver cómo son o qué necesitan en cada momento. Quiero disfrutar junto a ellos de cada una de las actividades que realizamos, de ver cómo crecen, de ver cómo se alegran cuando nos ven, de ver cómo su autonomía va creciendo día tras día y se van convirtiendo en personitas cada vez más independientes, de poder hablar con las familias y dedicarles el tiempo que se merecen.

Por último, decir que nunca criticaremos a las escoles bressol por ser escoles bressol. Eso sí, tampoco nos callaremos cuando se generalicen mentiras sobre los centres de suport familiar o las madres/padres de día. Porque, por muchas veces que se repita una mentira, no se convierte en verdad.

Por suerte, el mundo avanza y cambia. Por suerte, cada vez hay más opciones para todas las familias. ¿Y tú? ¿Confías más en las escoles bressol que en los centros alternativos? ¿O te riges por lo que ves y sientes independientemente de lo que son?

 

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